Ya sea para los Reyes Magos, El niño Dios o Santa Claus,
escribir “La cartita” es una gran oportunidad para aprender junto a los niños.
¿Recuerdas cuando escribías tu carta?, seguro puedes
decirme, sin mucho esfuerzo, cuál fue
aquel juguete que siempre pedías y nunca te trajeron, o te emocionas al recordar cuando recibiste todos los juguetes de tu lista.
Esto sucede porque para ti, esa
fue una experiencia significativa.
¿Qué tal si aprovecháramos toda esa carga significativa para
dar a nuestros niños algo más que buenos recuerdos? Lo que te propongo, es
enriquecer la experiencia de escribir “la cartita” con acciones que de manera
consiente, nos permitan aprender junto a los niños.
Si eres educadora seguro piensas ya en los aprendizajes y
estrategias para trabajar, pero estoy seguro que cualquier padre de familia
puede hacerlo también, siguiendo estos consejos:
- Favorece su expresión
oral: Pide a tus hijos que expresen lo que desean recibir, que
describan lo que quieren y que expliquen lo que harán con ello. Motívalos para
que den más argumentos y no aceptos un “porque sí” o “no sé” como respuesta.
- Refuerza su autoestima: Platica con ellos sobre sus logros durante el año, hazles
saber lo importante que fueron para ti y lo bueno que son para ellos, no
importa que tan pequeños puedan parecer: hacer la tarea solos, amarrase las
agujetas o recoger el plato de la mesa pueden parecer poca cosa, pero tienen un
tremendo impacto en su vida cotidiana.
- Ejercita la
escritura: Dependiendo de su nivel, pídeles que usen textos en su
carta, recuerda que en la etapa inicial, los niños pueden no utilizar las
grafías (letras) correctas, pero en su proceso, asignan sonidos o significados
con los que poco a poco se acercan a la escritura convencional. Si tus niños ya
pueden escribir, verifica y corrige si es necesario, sus
faltas de ortografía. Motívalos a escribir con la mejor letra posible.
- Explota su
creatividad: Recuérdales que ésta es una carta muy especial, por tanto
deben hacer que lo parezca. Proporciónales materiales e ideas con las que
puedan trabajar: recortes, dibujos pinturas, fotos, cualquier cosa que les
permita expresarse. También puedes aportar, atrévete a hacer cosas distintas,
por ejemplo pueden utilizar todo el refrigerador como si de un mural se tratara
o la puerta de la recámara como si fuera la página de un enorme libro.
- Refuerza los lazos:
Si durante el año nos dispones de mucho tiempo para pasarla con los niños,
aprovecha esta oportunidad, aparta unas horas en tu agenda y dedícalas por
completo a trabajar con ellos, ayúdales con sus ideas y con actividades que no
puedan realizar solos como recortar, perforar etcétera. Platica con ellos todo el tiempo, explícales
lo que haces y las precauciones que deben tener. Pero ojo, resiste la tentación
de hacer su trabajo o decirles que hacer, permite que sean ellos los que decidan y apóyalos, por
muy simple que sea su idea, si te muestras entusiasmado, aprenderán que valoras su opinión y que ya pueden tomar algunas decisiones.
Recuerda que no se trata de la cantidad, sino de la calidad
del tiempo que les dedicamos, si aprendes a identificar las actividades que son
importantes para ellos, tendrás en tus manos la oportunidad de vivir con ellos nuevos
y mejores aprendizajes significativos.